23.09.2006
Oviedo sigue sin sonar
Ya es famosa la iniciativa “Oviedo no suena” con la que hace un par de años se pedía en Oviedo que no se callase a la cultura.
Poco han cambiado las cosas, algún concierto esporádico pero nada estable. Lo único seguro son los conciertos en San Mateo, que en lo que respecta a grupos locales, se limitan al Concurso de Rock Ciudad de Oviedo y a un concierto gratuito en la Plaza de la Catedral, donde participan el ganador y segundo clasificado del concurso del año anterior, y un concierto de pago en el estadio de San Lázaro. Este año ni eso, Dogfight, segundo clasificado del concurso del año pasado ya había sido telonero de Offspring el año pasado, pero al ganador, Alto Volto, se le reservó sitio para el concierto de ayer, que no era el de la Plaza de la Catedral, sino el de San Lazaro, quizás el público sea más selecto, pero el alcance sea menor, disminuyendo así la promoción que se les hace.
El concierto de ayer fue algo extraño, un cartel con cinco grupos, hora de inicio las 22:00, parecía más un cartel de un festival que el de un concierto. La diferencia entre un festival y este concierto era evidente, la hora de inicio, las 22:00 con cinco grupos por delante daba una sensación extraña a quienes acudiamos, además la heterogeneidad del cartel descolocaba un poco, los cinco grupos eran Alto Volto, Vargas Blues Band, Avalanch, Mala Reputación y Barricada.
El concierto lo abrieron Alto Volto, tenian media hora, no daba tiempo a mucho así que se dedicaron a lo que venían, a sacar lo que tenían en las guitarras, contundente y sin dudar, hicieron una gran actuación. A partir de ahí empezaban las “apuestas” ¿Quién vendrá ahora? Para mi sorpresa salieron a la palestra Mala Reputación, el grupo de Cangas de Onís parecía estar en el cartel para dar paso a Barricada, pero estos parecían estar ahí para cerrar la noche. Empezaba el desconcierto, mucha gente se junta a pie de escenario para disfrutar del concierto y del espectaculo de Mala Reputación, no defraudan y hacen un buen concierto con colaboraciones variadas pero sin tiempo para respirar, una hora y cuarto de música sin casi pausa. Terminan dando paso a la Vargas Blues Band, la gente se dispersa, parece que no tienen tanto tirón, tocan temas clásicos del rock, la guitarra de Javier Vargas suena muy bien, pero no aglutina a la gente, que sólo volvería a juntarse timidamente cuando llegó su colaboración estelar, German “el mono” Burgos.
Una vez terminada la actuación de la Vargas Blues Band sólo quedaban Barricada y Avalanch, y de nuevo una nueva sorpresa, aparecen con la batería del siguiente grupo y… se puede leer en el bombo Barricada, la gente ahora sí, se junta en el frente, salen y tocan sin descanso durante algo más de una hora y media, dando un recital con canciones de todo su repertorio sin limitarse a las que incluyeron en su último recopilatorio en directo, dando el espectaculo que la gente esperaba. A las 3:00 salió Avalanch a cerrar la fiesta que duraría hasta las 4:30, con una bajada importante en el número de personas asistentes.
En definitiva la música muy bien, pero quién lo organizó no tuvo en cuenta que la gente no sólo quiere oir música sin descanso, sino que en un concierto hay algo más, el contacto entre público y artista, algo de lo que ayer se pudo disfrutar poco, en varias ocasiones se oyeron desde el escenario palabras que hacían alusión a la falta de tiempo. Quizás la solución pasase por haber hecho dos conciertos, menos heterogeneos y con una duración más lógica.